Hoy te traemos nuestro análisis Remnant: From the Ashes. La buena gente de Gunfire Games, la firma tras Darksiders III, se ponen las pilas con un juego que ha sido toda una sorpresa. Un nuevo enfoque al género que se apoya en la ambientación y la acción a distancia para dar como resultado una sólida propuesta.

Análisis Remnant: From the Ashes - Humanidad Perdida

Remnant: From the Ashes nos pone en la piel de un aventurero -o aventurera- en busca de un héroe perdido. Tras llegar a los muelles de una decrépita ciudad víctimas de un naufragio, deberemos esforzarnos por encontrar el camino a la Torre del Dragón. Pronto conoceremos a los escasos supervivientes y podremos empezar a explorar su jugosísimo lore.

En Remnant se dan la mano la ficción y lo real. Una versión postapocalíptica de nuestro mundo se une a lo más oscuro del mundo de las hadas a través de un cuento cuántico de dimensiones paralelas. Una excusa brillante que justifica de sobra lo que Gunfire nos quiere contar. Experimentos militares, ruina y devastación en un juego que se explica mucho mejor a través de su combate y exploración que mediante sus diálogos y anotaciones.

Análisis Remnant: From the Ashes - Combate

El combate es, sin duda, una de las mejores bazas de Remnant. Un cuerpo a cuerpo tremendamente visceral sin ayuda de fijado de objetivo se da la mano con una acción a distancia trepidante. Brilla, sobre todo, la posibilidad de pasar de armas de filo a armas de fuego en un segundo. El resultado es tremendamente veloz y satisfactorio, creando posibilidades imposibles en otros juegos del mismo género.

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Remnant es veloz porque necesita ser veloz. La gran cantidad de enemigos que llegan a aparecer en pantalla unida a la dificultad del juego obligan a controlar a tu personaje y todas sus armas al milímetro. La diferencia entre el éxito y el fracaso es la habilidad. Se crean situaciones que te obligan a dar lo mejor de ti mismo como jugador, con el placer que ello conlleva.

Análisis Remnant: From the Ashes - Nuevas reglas

Aunque es innegable la inspiración de la obra y género de Hidetaka Miyazaki, Remnant: From the Ashes se las arregla para mostrar una identidad propia muy conseguida con todo un conjunto de nuevas reglas. Más allá del combate, que se aleja de lo ya visto con From Software, Remnant introduce su propio estilo de juego en el género.

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Así, las fogatas dan paso a cristales en los que no hay penalizaciones por morir. El grindeo se convierte en algo más positivo y amable. Los enemigos ofrecen una serie de patrones a lo vieja escuela que los convierte en retadores, pero no imposibles. A esto se une una aletoriedad total tanto en el trazado de los niveles como en los enemigos gordos y jefes finales. No hay dos partidas iguales y cada nueva aventura promete jefes distintos y diferentes rutas hacia la victoria.

Análisis Remnant: From the Ashes - Solo o en compañía

Una de las cosas que mejor gestiona Remnant: From the Ashes es la posibilidad de elegir nuestra forma de afrontarlo. Ya sea solo o en compañía, la experiencia de juego cambia con la elección permitiéndonos jugar con amigos o completos desconocidos.

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Las aventuras en compañía ganan en frenesí y prontitud con enfrentamientos directos y todos los clásicos del juego online, apoyo y sanación incluidos. En solitario, Remnant se convierte en una experiencia más meditada y estratégica. Un juego que invita a tomárselo con calma, equivocarnos y repetir, siendo tan satisfactorio en uno como en otro modo, lo ue augura muchas, muchísimas horas de diversión y mosqueo.

Análisis Remnant: From the Ashes - Una grata sorpresa

En un momento en el que su lanzamiento ha sido eclipsado por monstruos como Control, Gears 5 y demás, Remnant: From the Ashes es una gratísima sorpresa a precio reducido que funciona tremendamente bien en su versión probada -Xbox One X-. Su propuesta engancha, entretiene y sorprende con un lore muy poco explotado en el mundo del videojuego que podría dar para saga si Gunfire se pone las pilas.

Sí, hay fallos como pequeñas rascadas en la carga de niveles, una dificultad endiablada cuando el motor aleatorio se pone farruco y una interpretación que deja que desear. Sin embargo, en suma cuentan mucho más las cosas buenas que las malas con un juego digno, sólido y que podría convertirse en algo tremendísimo con un poco más de presupuesto. Recomendable al 100%.