Castlevania: Lords of Shadow 2 Análisis

Castlevania: Lords of Shadow me gustó bastante. No me dejó del todo satisfecho, pero no del mismo modo que me llenan los Castlevania 2D, tanto si hablamos de los burrovanias de látigo con bola de metal al final, como si se tratase de un Igavania/metroidvania. Supongo que es una cuestión del cambio de aires, de mitología, de estética, de personajes y demás, pero puedo decir sin miedo que me gustan tanto el viejo estilo  como éste nuevo que  Mercury Steam ha creado.

Lords of Shadow 2 tiene ciudad y castillo todo en uno

Es una lástima, pero he de reconocer que Lords of Shadow 2 me ha dejado un poco frío. No me malinterpretéis, no quiero con esto decir que no me haya gustado. Por una parte, opino que sus creadores han conseguido clavar la estética que se proponían y crear una ciudad a medio camino entre lo gótico y lo moderno, así como un castillo que realmente parece el castillo de Drácula, pero da demasiados palos de ciego en puntos clave. Por ejemplo, aunque su nuevo mapa no lineal (que no abierto, sinceramente) resulta laberíntico, y eso en un Castlevania siempre va a ser positivo; no hay razón alguna para que lo sea. La ciudad de Castlevania (qué originales con el nombre) no solo está ausente de vida sino también de cualquier tipo de interés. ¿Recoger coleccionables? Esto no es el año 2000, queridos amigos de Mercury Steam, el placer del 100% no es suficiente para mí. De hecho, nunca me llamó la atención ese coleccionismo basado en un número.

Una ciudad vacía

Sin embargo la cosa mejora dentro del castillo original de Drácula, ese que visitas en el extraño plano astral en el que Drácula puede transportarse a diferentes puntos del juego. No encuentro una explicación cabal a este fenómeno, pero al menos moverse por el castillo es más entretenido, más propio de un Castlevania. Y no lo digo porque la ambientación futurista de la ciudad me decepcione, sino porque parece mucho mejor planteado.

Drácula no tiene fuelle

Esto no importaría si el protagonista, Drácula (que no voy a desvelar por qué lo manejamos porque, bueno, es un spoiler inmenso) fuera interesante. Parece mentira que el vampiro más famoso y poderoso de la historia sea, en el primer juego en el que se le maneja como protagonista, TAN aburrido. Es un personaje plano, mal planteado, que tan pronto es malvado como un moñas. Gabriel Belmont era un personaje trágico clásico y no se salía de este molde, y eso también es criticable, pero es que Drácula directamente no es un personaje, no tiene impacto en el mundo, no tiene presencia. Es un montón de polígonos con capa roja que llevamos de un punto a otro pegando golpes.
Nuestro personaje mirando el horizonte con melancolía

Sus secundarios no son nada mejores: Zobek es el malo más estúpido que ha alumbrado la saga Castlevania y Alucard no chupa suficiente cámara. La historia, como podéis imaginar, se resiente también por todo esto. Todo se puede resumir en un “corre, ve y haz esto que vienen los malos” donde los puzzles (algunos buenos, otros horribles) se mezclan con secciones de sigilo que ahondan aún más en los fallos del juego, no solo porque sean molestas, sino porque Drácula no tiene razones para esconderse más allá del primer capítulo. Sí, está débil tras años de sueño, pero que no pueda acabar con un enemigo básico del juego, pero por el contrario sí con su jefe demoníaco a mí., personalmente, me rompe todos los esquemas y desmenuza una sensación de progresión que sí se siente con el combate.

El combate es su fuerte

Pegar latigazos, espadazos y puñetazos es, al menos, tremendamente satisfactorio. Al látigo de sangre, el arma por defecto y que funciona como te imaginas, con un golpe fuerte y otro amplio; se suman una espada del vacío que recupera vida y sirve para congelar enemigos; y unas garras del caos que hacen mucho más daño. Sin embargo, para usarlas tendrás que tener magia divina o del caos, que se consiguen absorbiendo unos orbes que los enemigos sueltan cuando estás concentrado, esto es, cuando has enlazado una amplia variedad de golpes esquivando, haciendo contraataques y sin ser dañado ni una sola vez. Si te golpean una vez, despídete de la concentración.

El combate es el punto fuerte del juego

Es un sistema exigente y que funciona bien, aunque sería más deseable que los golpes de área retuvieran a los enemigos en sus posiciones. Es un problema del juego que molesta bastante: no importa que le hayas dado un golpe gigantesco a un enemigo, éste te golpeará sí o sí en el caso de haber iniciada la animación del golpe. Es el único defecto de este sistema, que a pesar de todo, ha resultado ser muy adictivo y variado, ya que es posible mejorar los ataques de múltiples maneras. Cada arma tiene múltiples características entre las que puedes elegir para así variar la estrategia de la pelea.

Cada combo que dominas, esto es, que usas muchas veces, sube el nivel de maestría que tienes con cada arma. Y como ser un maestro aumenta tu daño general, querrás mejorar todos los combos del juego, por extraños que sean, para ganar ese plus. Esto se traduce en que peleas de diferentes formas a medida que mejoras tus golpes más habituales y que no te repites casi nunca. Es una forma genial de crear variedad y de hacerlo de una forma muy natural.

Grandes combates, pero poca chicha

Castlevania Lords of Shadow 2 podría haber sido el mejor Castlevania en años si hubiera sabido trazar bien la compleja personalidad de Drácula, una figura cruel, pero trágica que Mercury Steam ha caracterizado como sosa y pusilánime. El mundo que le rodea también es aburrido y si no fuera por el sistema de combate, acabar este juego sería un suplicio de secciones. Habría sido un mejor brawler que juego de aventura, eso lo tengo claro, igual que tengo que, aún con todo, es mejor que muchos otros Castlevania en 3D, aunque su predecesor es mejor en muchos puntos.