El análisis de un juego como Hatoful Boyfriend siempre es complicado, al menos desde una perspectiva amplia, tratando todo el juego y no yendo a elementos superespecíficos de su increíble historia. Increíble en un sentido de credibilidad, de absurdo, de esperpento orgulloso de serlo y de regocijarse en su propia locura.

Hatoful Boyfriend es una mirada a los abismos más insondables de la humanidad, plasmados sin embargo en las palomas creadas por Hato Moa, el autor del juego original que ahora han 'remasterizado' Devolver Digital y Mediatonic para arrastrar al infierno al público occidental, que difícilmente conoce este género tan popular, en cambio, en Japón.

Hatoful Boyfriend puede destrozarte la vida

El planteamiento es bien sencillo, en realidad. Asumirlo, puede arruinarte la vida. Eres la única mujer que queda en el mundo y eso significa que por narices tienes que tener citas con palomos en el prestigioso colegio St PigeoNation's. También implica que vives en el bosque y que cazas animales para sobrevivir, por alguna razón.

La trama, sin embargo, no es nada sin sus personajes: los diferentes palomos, que al empezar el juego puedes decidir si tienen también una representación de anime al lado de sus avatares cuando hablan contigo, y que vas conociendo conforme pasan los días en el colegio.

Jugar, se juega poco, pero...

Con esta trama, lo único que tenemos que hacer es leer las conversaciones que tenemos con los personajes y tomar algunas decisiones de vez en cuando, como a qué clase asistimos o a quién ayudamos a hacer tal cosa o tal otra. Efectivamente, sus mecánicas son tremendamente simplistas, pero conllevan cosas muy diferentes.

Aquí reside la gracia del título. Como en todos los juegos de este género, lo que se decida en cada conversación va llevando la historia hacia una desenlace concreto y hacia unas relaciones con un palomo u otro. Tranquilos, comprobar todos los desenlaces no lleva tanto, porque el juego en sí es corto: en una hora y pico se tiene la primera partida.

Un trauma para toda la vida

Cada historia de Hatoful Boyfriend es a cada cual más absurda y dramática, pudiendo tener giros inesperados y tan tétricos como el resto del panorama del juego. Vamos, que ser la última humana y estar rodeada de palomos en una ciudad con barrios postapocalípticos no es lo peor. De ahí el trauma de cierto final.

Lo que mejor hace, está claro, es encariñarnos con los personajes, a cada cual más arquetípico y lleno de tópicos japoneses. Escuchar los desvaríos de cada uno sin dejar de pensar que hay una mujer hablando con palomos y tratándose como iguales es toda una experiencia.

Hatoful Boyfriend no me deja en paz

Devolver Digital tiene muy buen ojo para elegir los juegos de su catálogo. Si existen cosas como Hotline Miami, que es una ultraviolencia evidente, imaginamos que también pueden hacerle sitio para un juego que es violento con el alma de sus jugadores y que esconde su negrura muy al fondo, en el armario, junto a las cabezas cercenadas de palomos.

Jugar a Hatoful Boyfriend es entretenido porque terminas extrayendo cierto placer de intentar comprender lo que ocurre. Y cuando crees que empiezas a entender este reverso tenebroso de los colegios japoneses, resulta que no, que estás perdidísimo. Así que mejor seguir diciendo que es un juego de citas con palomos y quitarnos de problemas y psicólogos.