Destiny Análisis

Muy bien, ¿preparados? Destiny un juego terrible pero fantástico, inconsistente pero dinámico, pulidísmo pero ausente de contenido variado. Es una contradicción viviente envuelta en mucho, mucho dinero pero con un factor adictivo que solo se puede encontrar en otras bestias del loot como Diablo III y un control tan pulido que casi parece arte.

En el momento de escribir estas líneas, hemos hecho en total: todas las misiones de la campaña varias veces, hemos conseguido varios niveles de crisol, criptarca y vanguardia, hemos hecho retos, contratos y la única raid hasta el momento y hemos conseguido parte del equipo del evento de esta semana, así que sí: lo hemos jugado, mucho, casi 80 horas.

Destiny no tiene historia

Lo primero que uno espera de Destiny, conociendo a Bungie previamente por las sensaciones épicas de Halo, es que su historia va a contar algo muy grande. Y lo cuenta, porque hay que salvar un duelo intergaláctico entre entes muy abstractos, pero lo hace de auténtica pena. Y la culpa la tiene Peter Dinklage, más bien, su personaje, el espectro.

El arte de Destiny y su diseño es soberbio, lo mejor del juego, y solo con eso habríamos sabido más o menos qué ha pasado en esta Tierra en decadencia y esos planetas y luna abandonados; pero no: todo eso lo cuenta con su voz neutra y aburrida el espectro que nos acompaña y desgrana los eventos.

Hay veces que apetece bajar el volumen al juego, y la infame frase de "That wizard came from the Moon" no es ni mucho menos la peor de Destiny. Y para colmo deja una sensación de vacío cuando acaba que o la solucionan vía DLC o va ser uno de los peores finales de videojuego desde Mass Effect 3.

Matar por matar

La historia, pues, es estúpida. Inevitablemente, las misiones, también lo son, no solo porque lo único que tenemos claro todo el tiempo es que hay que matarlo todo hasta llegar la siguiente puerta a defender o abrir. Nuestro personaje es un mensajero de la muerte que habla cuando menos te lo esperas y queda extrañísimo.

Al menos, matar es tan divertido que pasar por alto todo esto es sencillo. Halo se manejaba bien, pero Destiny tiene unos controles, una dinámica de combate y una inteligencia artificial que da gusto, que es imposible aburrirse pegando tiros. Eso de los 30 segundos de diversión de Bungie sigue funcionando a las mil maravillas.

Ya sea a pie o con el colibrí, con barridos o con dobles saltos, Destiny consigue ser el mejor FPS en cuanto a manejo que conozco.

Mensajero de la muerte

Esta manera de jugar queda se combina muy bien con el esquema de misiones y recompensas de Destiny. Por un lado están las misiones de la historia, que van desbloqueando nuevos escenarios, nuevos planetas y tienen ciertas recompensas. Se pueden acabar en 10 horas si se va a saco y en normal. En difícil el juego sabe ser exigente sin ser injusto. Es posible pasársela solo.

También hay misiones de patrulla, donde se cumplen objetivos muy de MMO: ve a tal sitio y mata tantos enemigos, ve a tal sitio y mata tal tipo de enemigo, ve a tal sitio y agunta la posición, etc. Y misiones de equipo para matar a un gran enemigo. Cada astro de los cuatro disponibles (Tierra, Luna, Venus y Marte) tiene todas estas misiones.

Se terminan repitiendo mucho, pero al menos existen los contratos para buscar un objetivo secundario en todas ellas, como matar a un gran enemigo o pasarse una fase en difícil. El caso seguir matando y matando, no se puede parar en este juego. Somos unos mensajeros de la muerte que ni pestañean al ejecutar ejércitos de seres vivos.

Armado hasta los dientes

Todas estas misiones tienen un par de objetivos: pasarse el juego y ser un guardián mucho más poderoso. Poco importa la clase, pues todas son muy parecidas salvo por el superpoder, un ataque especial único de cada clase que se puede usar cada cierto tiempo. Lo importante es tener un equipo impresionante, y eso se consigue con misiones, comprando o farmeando.

Las misiones dan reputación y puntos de vanguardia, que junto con la reputación y los puntos de Crisol, los que se consiguen en el PvP, suben el rango del personaje y abren ciertas opciones con los comerciantes de la Torre, el hub desde donde se interactúa con los pocos NPCs del juego. A más puntos y reputación, mejores objetos se pueden comprar.

El caso es conseguir armas y equipo legendarios y exóticos, que hagan mucho daño y que den mucha defensa y mucha luz. ¿Mucha luz? Sí, es una estadística del juego, una que sube con cada pieza de equipo (casco, peto, guanteletes y botas) y que sirven para sobrepasar el nivel máximo del juego, que es 20. Si consigues muchos puntos de luz, puedes llegar hasta el nivel 30.

Mucho, mucho que hacer, pero siempre lo mismo

Todo esto se puede resumir en que Destiny tiene muchas cosas que hacer una vez acabas el juego en sí. Buscar contratos a resolver y retos a superar para conseguir mejor equipo y llegar al nivel 26 para poder hacer una Raid o al 30 para ser un dios del juego llevan mucho tiempo.

Destiny exige poco tiempo para ver su contenido básico, pero hay que dedicarle un copón de horas para ver todo lo que realmente ofrece y para poder tenerlo en las manos. Conseguir un objeto legendario cuesta, uno exótico muchísimo más. Conseguir un equipo que guste lleva aún más tiempo. Y resolver la raid aún más. Y esperar al DLC... Ya os hacéis a la idea.

Esto es algo que no todo el mundo estará dispuesto a dar, y a ese jugador Destiny le va a decepcionar, mucho. Un montón, como nos decepcionó a nosotros a las 15 horas. Pero habiendo echado 50, es evidente que pese a sus defectos, es imposible soltar el mando y dejar de jugarlo. Destiny sabe buscarnos las cosquillas y hacernos entonar eso de "solo un poquito más".

Destiny es fantástico y terrible

Tenemos la sensación de que Destiny es un juego que solo resultará bueno a los jugadores que realmente se involucren con él durante su larga trayectoria, que pinta larga. Este mes ya hay una raid y eventos que no estaban de lanzamientos, ¿qué le depararán octubre y noviembre y diciembre y 2015? Esperamos que mucho.

Es fácil admirar su control y sus gráficos y condenar todo lo demás si solo se juega un poco, pero eso no vale. Cuando uno se implica con Destiny y juega para sacar objetos y picarse con hasta el más pequeño objetivo, ahí es cuando el trabajo de Bungie más brilla.

¿Quieres meterle horas y horas a un juego y echar muchas horas para conseguir ese objeto perfecto que quieres? Fantástico, este es tu juego. ¿Quieres pegar tiros y olvidarte del juego en cuanto lo acabes y dedicarte al PvP? Bueno, el Crisol está bien, pero no, este no es tu juego.

Destiny no es ese gran universo expansivo ni esa historia para "ser una leyenda", pero es un juego adictivo y a largo plazo que satisfará a los jugadores que quieran buscarle las cosquillas.