Nos adentramos en una suerte de parque repleto de criaturas, todas ellas hostiles. También hay máquinas expendedoras y hasta un banco. Armados con nuestro revólver tenemos que superar los distintos niveles que nos propone el juego, derribando a los enemigos, comprando ítems, sabiendo cuando usarlos y no olvidándonos nunca de tener nuestra arma recargada.

Hasta aquí todo normal; hasta soso si me apuras. Pero la cosa cambia al decir que los escenarios guardan una estética retro pero actualizada, pasada por el filtro de flúores y colores que te abofetean en la cara, unido al encanto de unos polígonos angulosos. Al final se consigue una estética inquietante, con mucha luz, pero también con mucha oscuridad.

Heavy Bullets tiene estética de Spectrum hipervitaminado.

heavy bullets

Avanzar entre las zonas se convierte en un gran reto, puesto que además de los potentes escenarios, el carácter de rogue-like, de mazmorreo extremo, de morir con una facilidad pasmosa tras tres toques, se impone en el núcleo de la jugabilidad y se mezcla con esa estética entre lo rudimentario y lo discotequero (nos ha recordado incluso un poco a Killer 7). Funciona a la perfección.

El componente shooter es claro, puesto que Heavy Bullets no deja de ser un FPS en el que vemos nuestro arma y disparamos, pero también está ahí la dureza del rogue-like, puesto que las balas que disparamos tenemos que volver a recogerlas, y cargarlas de una en una. Este detalle consigue que necesitemos apuntar con precisión, y no fallar, puesto que ello significará que nuestra bala acabe en el final del pasillo y no podamos defendernos.

Rogue-like con ritmo de RPG y mecánicas shooter. La mezcla funciona.

heavy bullets

Si esto ocurre, moriremos y vuelta a empezar. Sí, vuelta a empezar; sin Continue, ni Checkpoints ni leches. Tan solo podremos mantener nuestro dinero ahorrado si guardamos nuestro dinero a través de uno de los seguros de vida que ofrecen los cajeros automáticos que nos encontraremos durante el juego.

Heavy Bullets es parco en explicaciones, prefiere dejarnos a nuestro aire y que vayamos aprendiendo. Hay un montón de ítems por ahí y, como ya he dicho, cajeros expendedores de seguros de vida, máquinas que nos dan bombas y otros ítems con modificadores temporales o que podemos usar en el momento; pero, de nuevo, Heavy Bullets no nos explica nada, ni que las bombas te matan si te explotan en la cara. Prefiere que lo descubras tú.

Escaso en explicaciones, Heavy Bullets te deja a ti adivinar para qué vale cada cosa.

heavy bullets

Con una duración de unas siete horas, que se pueden alargar si sois malillos en esta clase de juegos, el problema de Heavy Bullets (si es que puede llamarse problema), es la condición que da forma a un rogue-like: la dureza. Morimos y repetimos desde el principio, morimos y... Sí, aprendemos, sí, somos mejores. Y la verdad es que la generación casi aleatoria de los escenarios ayuda a no caer demasiado pronto en la repetición, pero has de aceptarla.

Repetirás misiones, morirás, avanzarás un poco y volverás a morir. El título no es difícil, pero es trampero. Te morderá una serpiente escondida en unos arbustos, te envenenará y morirás porque no puedes comprarte un antídoto; y así hasta mil perrerías.

Cuidado, puede hacérsete repetitivo, como cualquier rogue-like.

heavy bullets

La mezcla funciona pese a su dureza y a la cierta repetición de sus patrones. Heavy Bullets es un videojuego curioso y original que entrega una nueva manera de ver los FPS. Si te van los retos y la estética retro turboacelerada y no empleada por emplear, sino con estilo y con una buena puesta a punto, Heavy Bullets es tu juego.