The Binding of Isaac: Rebirth ya está entre nosotros, y en PSVita se juega genial. Su formato de Dual Stick Shooter y Rogue Like le va que ni pintado a la portátil de Sony. Sus parcos gráficos lucen de la mejor manera aquí y la opción de dejar el juego suspendido favorecen la procesión de partidas rápidas.

Ágil y difícil, aunque por fortuna no tanto para que resulte desesperante. The Binding of Isaac: Rebirth es como un Zelda hipervitaminado y truculento. Si te despistas, acabarás con una mojón en la cabeza, literalmente, pero si vas atento, exploras y te esfuerzas por conocer a tus rivales el triunfo es tuyo.

The Binding of Isaac: Rebirth es un desafío, pero amable.

The Binding of Isaac: Rebirth

La trama es sencilla: Isaac es un pobre chaval machacado que tiene en su madre y en sus vapuleos a su mayor rival; algo que resolveremos en la batalla final. Por el camino combatiremos todos sus traumas a golpe de lágrimas (las balas del juego). A medida que superamos niveles nos enteramos de que no solo su madre le amarga la vida. Si es que hasta apetece darle un capón al chaval, demonios.

The Binding of Isaac tiene mucho del Zelda más mazmorrero de 8 y 16 bits. Ahí están sus bombas, su alzamiento de objetos cuando los encontramos, una jugabilidad que se transforma según nuestro equipo y hasta unas mecánicas de bosses muy similares. En lo que se diferencia de las dungeons del juego de Nintendo es en la construcción de estas zonas, que cambia partida a partida.

El diseño procedimental de los escenarios es todo un acierto

The Binding of Isaac: Rebirth

La combinación de escenarios que se rediseñan viaje tras viaje se combina con la obtención también random de nuevo equipo. En conjunto obtendremos a cambio partidas sensiblemente distintas las unas a las otras. En nuestro primer viaje adoptamos una sanguijuela que nos seguía y que al morder a los enemigos le daba vida a Isaac, ¿que ocurrió? Que nos ventilamos The Binding of Isaac: Rebirth en veinte minutos.

Sin embargo, a la siguiente, nos apareció un colirio que en lugar de dejarnos disparar nos permitía controlar una bola gigante que mover en el escenario. Cambia lo que encontramos, cambia la jugabilidad y cambia el juego en sí.

The Binding of Isaac: Rebirth cuenta con un sensacional elenco de ítems locos

The Binding of Isaac: Rebirth

The Binding of Isaac: Rebirth es un título que funciona a la perfección en la Vita y al que siempre volverás para echar una partida más. La versión Rebirth cuenta con jugosas novedades y que están ahí para que regreses aun más veces al juego. Como ha quedado dicho, la aventura principal te la puedes pasar en un ratito si tienes suerte con las cosas que te encuentras; pues bien, se han añadido más de cien ítems nuevos, enemigos y más tramos de historia además de un cooperativo local.

Pero eso no es todo. Este Rebirth significa un remake del original y eso se nota en su apartado gráfico, alejándose ya de su estética flash y componiendo un aspecto chulo. Aunque todo sea dicho, cuando se juntan muchos elementos en pantalla, The Binding of Isaac: Rebirth petardea y sufre, sobretodo si habéis adquirido alguna habilidad que aumente sobremanera la cadencia de vuestro disparo.

Gráficamente, el título abraza una estética de 16 bits

The Binding of Isaac: Rebirth

Con mejoras en su apartado gráfico, más enemigos finales, más retos y más ítems a desbloquear y conseguir, este Rebirth se convierte en una excelente manera de revisar la obra de Edmund McMillen. En Vita se transformará en un imprescindible para echar más y más partiditas mientras desbloqueáis nuevos desafíos que variarán la experiencia de juego; por ejemplo: jugar cubiertos de boñigas, a oscuras, etc. Con personajes también a liberar, y jugar y jugar sin parar.

En definitiva, The Binding of Isaac: Rebirth es un excelente juego que gana fuerza en formato portátil. La mejora de sus gráficos y todos los añadidos con respecto al original son poderosos motivos tanto para regresar a él como para jugarlo por primera vez. Y si sois usuarios del Plus, lo tenéis entre los títulos de este mes.