Análisis de Prison Architect - Imagina ser carcelero

En el mundo de Prison Architect existen dos tipos de personas: las que hacen prisiones con televisores y comodidades para intentar rehabilitar a los prisioneros y las que tratan a sus encarcelados con mano de hierro porque han visto cómo ese tipo de maniobra no evita que quemen la prisión y se amotinen.

Está claro que la inocencia es lo primero que muere en Prison Architect, aunque esto es algo que podría decirse de todos los simuladores del mundo, que te arrojan al mundo a intentar divertirte y te convierten al final en una máquina de datos, de situaciones posibles y de aprender patrones a punta de pala. Por eso son también maravillosos.

Prison Architect

Todos hemos visto cómo crecía Prison Architect

Como un buen puñado de juegos que se lanzaron en el Acceso Anticipado (Early Access) de Steam, Prison Architect ha pasado por muchos momentos. Quienes lo hemos estado jugando en sus distintas etapas podemos ver de un vistazo lo mucho que ha cambiado, pero unos ojos novatos quizá no vean todo lo que hay detrás del juego a primera vista.

Sin embargo, con unas pocas horas de juego, cualquiera puede intuir que los mecanismos que funcionan detrás de cada pequeño detalle de este simulador de cárceles son impresionantes y hacen que la experiencia de prevenir tragedias sea, irónicamente, igual de angustiosa y estresante que de entretenida y cómica.

Es curioso que Prison Architect haya entendido tan bien que una cárcel no es sino una ciudad en miniatura y que cada parte importa y juega un papel clave. Si tu cafetería o tu enfermería fallan, estás realmente fastidado, porque estos 'ciudadanos' no pasan ni una.

Y hace falta mucha planificación, no solo para construir nuevos edificios en el tiempo sino también cómo vas a emplearlos en el futuro y cómo se repartirá cada pequeña estructura con su función propia dentro del gran macrohábitat de la cárcel.

Prison Architect

Precisión y simulación

La libertad que permite Prison Architect contrasta con el hecho de que es, eso, un simulador solo de cárceles, no de ciudades completas ni países. Puedes plantearte la supervivencia y rentabilidad de tu presidio como mejor puedas o sepas, y de ahí nacerán tus alegrías y tus tragedias como gestor.

No hay una manera perfecta de hacerlo, en primer lugar porque cada uno somos un mundo y podemos apañárnoslas mejor, y por otro porque el juego está tan bien diseñado que cualquier factor puede ser clave tanto en el buen sentido como en el negativo. Os podéis imaginar que hace falta bastante improvisación por momentos.

Es una lástima que todas las explicaciones necesarias para triunfar en Prison Architect se queden cortas y que muchas veces haya que invertir tiempo en enterarse de cómo funciona tal o cual aspecto del juego. Si a esto sumamos que el juego arranca de más bien malas maneras, tenemos un problema.

Si se supera este primer escollo de su planteamiento, no nos cabe la menor duda de que cualquiera puede disfrutar de él hasta agotarse. Si durante los muchos meses que ha estado en Early Access la comunidad ha seguido enganchada, ahora que está 'acabado', el vicio será más extenso aún si cabe.

Prison Architect

Más modos de juego

Así pues, el modo sandbox de Prison Architect es una maravilla en muchos sentidos, pero no es la única manera de sacarle partido a la cárcel. La versión final ha incluido nuevas posibilidades, como el modo historia, que es más bien corto y pocho; y el modo escapada, que nos ha gustado bastante,

Este modo permite al jugador ser un prisionero y organizar una escapada de la cárcel, algo que si bien va un poquito en contra del espíritu del juego principal, es una variante muy divertida y pensada para sacarte de las estrictas normas y ritmos del juego principal. Obviamente, The Escapists es una mejor versión de esto.

Así pues, Prison Architect es uno de esos juegos que puede pasar desapercibido para el gran público, pero que es una gran idea con una ejecución aún mejor y una comunidad de fieles que lo más seguro es que ya se lo tengan muy visto de tanto tiempo en Early Access pero que no van a dejar de jugarlo porque, qué narices, el juego engancha.

Si te van los simuladores de gestión, te recomendamos este muy fuerte, porque no tendrás que manejar una ciudad, pero tendrás que estar pendiente igualmente de un montonazo de pequeños detalles que pueden estallarte en la cara si no observas con mucho cuidado.