Te despiertas en un mundo reducido pintado de blanco y negro, encuentras tu espada, la levantas y la lías. Has sido maldito con vivir tramos vitales de tan solo un minuto. En ese tiempo tu misión es correr, recoger objetos y, con ellos, ampliar las fronteras de tu mundo de juego. Minit tiene un ritmo de juego similar a The Legend of Zelda de NES, solo que más frenético, rápido y con el cronómetro siempre apurando tus pasos.

De estilo gráfico retro y reducido a su mínima expresión para que te no te distraigas y favorezca la carrera, la gracia de Minit está en cómo el juego ha diseñado su mundo para que ahorrar un par de segundos en una curva, ofrecerte lugares en los que apetece perderte sin que te sea posible, y presentarte a personajes con ganas de hablar sin que puedas detenerte a escucharlos. Es decir: el corazón de su planteamiento jugable es maravilloso y muy acertado.

Nuestra tarea parece que solo es correr, recoger un objeto que nos permita hacer algo más, seguir corriendo entrando en nuevas áreas y avanzar, pero, en realidad, lo que tenemos que conseguir es aprendernos cada senda para conseguir un poquito de tiempo para desviarnos y conocer algo más del oscuro universo de Minit.

análisis de minit

Minit es una de la sorpresas indie de 2018

Minit se remata en poco más de un par de horas, pero luego tiene mucho más que ofrecer: un new game repleto de nuevas ideas y más desafíos y la posibilidad de regresar sobre tus pasos para seguir explorando. La exploración es muy interesante en este título porque el verdadero muro que te separa de la libertad no son un amasijo de píxeles que puedan frenarte, lo es el tiempo.

Esta limitación te permite disfrutar de una manera única de cosas aparentemente intrascendentes: un anciano que parlotea con exagerada lentitud, un pasillo demasiado largo o unas cajas que parecen inamovibles. Cada nuevo objeto que recolectamos nos permite avanzar un poco más y así hasta el final.

Hemos de reconocer que Minit nos ha encantado. Su propuesta es rápida, original y divertida. No dejéis que os lo estropeen y haceos con él, no os arrepentiréis.