No es fácil acometer un análisis de Dragon Quest XI, un JRPG desarrollado durante años por una de las compañías que más cariño le ponen a cada uno de sus juegos, pero con vuestro humilde permiso voy a hablaros de lo que me pareció mi primer Dragon Quest: un JRPG realmente redondo en el que cada pequeño detalle está cuidado al milímetro.

Dragon Quest XI ha sido galardonado por la crítica y otras revistas de videojuegos como el mejor Dragon Quest de la historia. Pero... ¿se merece tal honor? Te cuento lo que opino en el siguiente post.

Análisis de Dragon Quest XI

Análisis de Dragon Quest XI - el argumento y las primeras horas del juego

El protagonista (que no tiene nombre por defecto ni voz) es un joven que vive placenteramente en una aldea con su familia esperando el momento en el que por fin cumpla la mayoría de edad y tenga que realizar la prueba tradicional de la aldea para poder demostrar su valía. Sin embargo, lo que nuestro protagonista no sabe es que la que él considera su madre es solamente la hija de un hombre que encontró una cesta con un niño por el río.

Porque nuestro protagonista es en realidad la reencarnación del Luminario. Así que en cuanto sube a la cúspide de esa montaña con su amiga Gema y un águila pone en peligro su vida y la de su amiga, sus poderes despiertan definitivamente y abren varias preguntas en la mente del chico. Rápidamente toma la decisión de marcharse para ver al rey y preguntarle si puede ayudarle, pero este cree que el Luminario solo traerá la desgracia al mundo y decide matarlo. Y ahí es donde empiezan los problemas...