Es complicado hacer un análisis de Pathfinder: Kingmaker que sea completo ya que tras más de cuarenta y cinco horas de juego, todavía hay una auténtica barbaridad de contenido que deberíamos tener en cuenta y en el que no hemos podido sumergirnos como deberíamos.

A lo largo de la historia de los videojuegos ha habido múltiples intentos de convertir la experiencia de los juegos de rol de mesa en un videojuego y aunque algunos se han acercado mucho, hemos conocido pocos títulos como Pathfinder Kingmaker que nos hagan sentir como si tuviéramos en nuestras manos un papel y un bolígrafo. Casi todo ha sido importado al por mayor desde los juegos de rol convencional en Pathfinder: desde los mecanismos, hasta los hechizos, habilidades, etc. y también lo hace una gran parte de la historia, el lore y la mitología. Eso está muy bien, sobre todo porque Kingmaker ofrece muchas opciones para ayudar a personalizar la dificultad y ponerte en el papel de Game Master.

Pathfinder Kingmaker

Análisis de Pathfinder: Kingmaker - la creación de personajes es una locura

Si no tienes experiencia jugando a D&D, crearte un personaje de la nada es quizás una decisión bastante osada. Pathfinder: Kingmaker te permite escoger entre un grupo limitado de retratos y diseños de tu modelo que siguen, como ya es habitual, los estándares de las diferentes razas. Sin embargo, en el momento en el que le das a siguiente, se te desplegará una lista enorme de habilidades, razas, clases o incluso alineaciones realmente enorme para cualquier foráneo en el tema.

Si tienes experiencia, la cantidad de opciones que ofrece la configuración de los personajes en Pathfinder: Kingmaker es absolutamente demencial. Como el juego está completamente en inglés, tendrás que saberte los nombres de las armas que quieres dominar para escoger entre la lista infinita de opciones posibles. Si te equivocas, no te preocupes, porque accederás de nuevo al árbol completo de habilidades en cuanto subas de nivel.