Los videojuegos siguen queriendo ser cine, da igual los años que pasen y lo mucho que insistamos en que son un medio propio con su lenguaje especial y que la narrativa debe estar ligada a las mecánicas y no al contrario. Door Kickers, por fortuna para todos, toma algo bueno del cine: la esencia del tiroteo.

No de las explosiones de Michael Bay o de los artilugios fantásticos del Batman de Nolan, no. Hablamos de la exactitud de la bala disparada por el mejor francotirador del ramo y que permite a un equipo de mazaos en ropa negra o de camuflaje entrar y matar con precisión quirúrgica al enemigo. Porque, a diferencia de un Call of Duty, en Door Kickers una sola bala puede matarte,

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Door Kickers es un juego de tiros de verdad

Door Kickers, pese a la sangre que derraman las decenas de enemigos que matamos a quemarropa y que dejan una silueta de tiza en el suelo, es un juego eminentemente limpio, quirúrgico, limpio. Es una operación a corazón abierto donde hay que quitar un tumor con acento ruso y que bebe de los peores estereotipos del crimen organizado.

Y si el crimen está organizado, la justicia mucho más: en Door Kickers hay que saber lo que se hace en todo momento y mantener la sangre fría para que un enemigo que te flanquea por sopresa no termine bailando sobre tu cuerpo moribundo al ritmo de su metralleta recién recargada.

Así que cuidado: este juego no se anda con tonterías.

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Estrategia ante todo

Lo táctico en Door Kickers empieza por dónde se entra a los edificios que sirven como pantalla. Imaginad algo a lo Commandos mezclado con Frozen Synapse o Jagged Alliance. Hay que elegir por dónde se entra, cómo, por dónde se avanza y cómo y si queremos tirar de fuerza bruta, explosivos colocados de forma estratégica y por el silencio.

También se puede, más bien debe, observar al enemigo, y para ello hay cámaras y otros artilugios. La cuestión es que si lo haces bien, puedes organizar la misión entera desde el principio, aunque lo más normal es alterarla a medida que los enemigos caen en tus trampas o no. No es tan fácil como lo pintamos, ojo. Clavar una misión a la primera es casi imposible.

A medida que fallamos, lo suyo es pausar Door Kickers y jugar al ajedrez con lo que tenemos delante. No vemos todos los elementos en pantalla, pero podemos intuir – a medida que juegues tu intuición se entrenará más, tranquilo.

Cada jugador debe decidir cómo quiere hacer las cosas, si de manera sincronizada con ataques por varios puntos de los edificios, lo cual es lo más divertido con diferencia, o ir despejando en cojunto diferentes zonas en un orden concreto. También se puede hacer todo esto en tiempo real, pero se carga la esencia del juego y nunca sale bien.

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Herramientas a porrillo

Nada de esto sería posible sin un arsenal bien pensado para el juego. Combinar estrategias y herramientas es lo más importante del juego. No siempre se te explica cómo usarlas, pero quizá por eso es tan divertido ir probando cosas: porque de pronto una combinación de granada cegadora y explosivo resulta ser una maravilla.

El caso es que se pueden combinar un montón de variables para cada situación, incluso planes B. ¿Que tu ataque frontal no ha funcionado porque los enemigos han huído? Menos mal que pusiste un par de trampas por la puerta donde podían escapar y los has pillado desprotegidos a continuación.

Hay poquísimas cosas que no podamos hacer en el juego, y el grado de personalización de cada pasito en cada pantalla es impresionante.

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Difícil de narices

Es una lástima que a medida que se desbloquean misiones y la campaña principal Door Kickers se vuelva tan difícil e impredecible. Es verdad que se pueden paliar estos problemas con más agentes y más variedad de estrategemas, pero la aleatoriedad de ciertas escenas y la cantidad de veces que se muere pueden llegar a ser frustrante.

Por fortuna, la frustración es un plato extraño y la mayoría de veces, la muerte sabe a aprendizaje: saber que tras una puerta puede aparecer un enemigo te hace replantearte las cosas y qué operario envías a determinada zona en la siguiente vez. Puede que también falles, pero de nuevo es una lección aprendida. Quizá al décimo intento te irrites un poco, pero entonces ya es culpa tuya, no del juego.

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Door Kickers es un shooter táctico imprescindible

La única crítica real que se puede hacer a Door Kickers es que es demasiado videojuego, en el sentido de que te pone una pantalla tras otra sin apenas un nexo de unión, no hay una historia detrás; pero no sería el primero ni el último gran juego que carece de este elemento.

Door Kickers es una de las mejores incorporaciones al mundillo de los shooters tácticos, pues casi es un juego de estrategia. Es variado, rico en opciones de personalización, te hace sentir inteligente y, en resumen, es divertidísimo. Como metadona hasta que llegue Rainbow Six Siege, que parece su hermano mayor, es perfecto.

Door Kickers cuesta 18,99€ en Steam.