Tras leer este análisis de Dragon Ball Fusions descubrirás que este no es un juego en el que fusionar personajes por fusionar, esa es una decisión estratégica para crear personajes fuertes, poderosos y capaces. Dragon Ball Fusions tiene unos combates que mezclan turnos y estrategia, y para salir bien parados de ellos resulta fundamental gestionar bien nuestras, y fusionarlas todas en una, claro.

Pero aunque lo parezca por el párrafo anterior, Dragon Ball Fusions no es un juego que se tome en serio a sí mismo. Nos encontramos ante una divertida payasada en la que se mezclan todos los personajes, eras, localizaciones y momentos de Dragon Ball, desde la serie original, pasando por Dragon Ball Z, GT y mucho de Dragon Ball Super. Y conste que lo de "payasada" lo decimos en el mejor de los sentidos.

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Dragon Ball Fusions destroza con cariño las bases de la saga de Toriyama

Dragon Ball Fusions es un JRPG con una trama ligera pero funcional. Dos muchachos encuentran las bolas mágicas y le piden a Shenron que les ayude a crear el mejor torneo de artes marciales de la historia. Lo que hace Shenron es mezclar las dimensiones, el espacio y el tiempo y por ellas viajamos. Tenemos que crear el mejor equipo de cinco guerreros y batallar contra todo lo que se nos cruce por el camino.

Por supuesto, esto no sería un análisis de Dragon Ball Fusions si no habláramos de fusiones. Para que este equipo de cinco sea el mejor no basta solo con reclutar guerreros en nuestros viajes, también fusionarlos. Bulma crea unos brazaletes que mantienen a los luchadores más variopintos siendo uno de manera indefinida, podremos hacer uniones de cinco en uno y seguir mejorando y mejorando mientras recorremos los mundos de juego y batallamos.

La exploración de Dragon Ball Fusions se resuelve volando por unos espacios imaginativos y bien recreados. Al llegar a unas zonas concretas usaremos la energía que hemos acumulado al batallar, abriremos una falla temporal y penetraremos en ellas. Estas pueden ocultar ciudades, el ring de Célula u otras tantas zonas icónicas de la serie. Ahí hallaremos misiones, nuevos oponentes y trama nueva.

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Exploramos el universo de Dragon Ball condensado en un mundo interconectado

Por supuesto, no os esperéis grandes giros de guion, la historia está ahí para entretener e hilar los distintos combates, hacerte reír y proponer situaciones idiotas. Tardaréis también en cogerle el punto a la navegación por el espacio de juego, pues volar en Dragon Ball Fusions se hace incómodo al principio. Ya que hablamos de ellos, hay que señalar que la gestión de los menús tampoco es muy cómoda.

Mientras exploramos y seguimos la historia de Dragon Ball Fusions nos encontraremos a guerreros volando que nos retarán. Los combates se producen normalmente con equipos de cinco contra otros de cinco. Son por turnos y la posición que ocupamos en el ring es crucial. Cuando nos golpean podremos chocar contra uno de nuestros compañeros, y asi sucesivamente. Si nos lanzan contra otro rival comienza un combo entre ellos y si nos sacan del ring nos hacen más daño y retrasan nuestro siguiente movimiento.

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El combate de Dragon Ball Fusions mezcla turnos y estrategia con acierto

En nuestro análisis de Dragon Ball Fusions destacamos precisamente estas luchas, porque aunque se hacen un tanto largas y repetitivas tras varias horas de juego saben tener su puntito de profundidad gracias a la importancia del escenario en los combates, así como por el empleo de los personajes que reclutamos, su subida de niveles y sus posteriores fusiones.

Dragon Ball Fusions es correcto en lo técnico. Sus modelados son adorables y sus voces enamoran. Todo está pasado por una batidora chibi japonesa que te seducirá en la que destacan las imaginativas fusiones y lo bien que fluye la exploración pese al control.

Llegamos al final de nuestro análisis de Dragon Ball Fusions diciendo que a nosotros el juego nos ha gustado y nos ha entretenido mucho, pero sabiendo a lo que nos estamos enfrentando. Este título no tiene una trama profunda y su combate tampoco evoluciona demasiado en su núcleo jugable, sí en sus opciones y acciones a ejecutar, además de que cuenta con buenas ideas de partida.

Se hace un tanto repetitivo tras jugar unas ocho horas, pero cuenta con un modo de juego competitivo con el que sacarle más jugo a sus batallas. Con sus pros y sus contras, hay que decir que si buscas una nueva experiencia de juego con Dragon Ball como protagonista, divertida, desenfadada y descarada, este consigue serlo de manera notable.