Hotline Miami 2: Wrong Number es un juego soberbio que hay que jugar sí o sí. Queremos empezar dejando eso claro porque lo mismo preferís emplear vuestro tiempo en seguir jugándolo o en comprarlo y jugarlo que en leer nuestra crítica sobre él. Eso sí, cuando lo tengáis fresco, venid aquí y leedla, porque lo mismo pensáis diferente.

Decimos que es un juego soberbio porque es todo lo que es puede pedir a una secuela: expande todos los principios jugables, estéticos, sonoros y narrativos de su antecesor y lo hace sin perder una sola pizca de esa identidad psicodélica que tan difícil es de entender pero en la que es asombrosamente sencillo sumergirse.

hotline miami 2

Hotline Miami 2 es difícil de entender

Al principio de Hotline Miami 2 no te enteras de nada. No sabes si es una continuación del anterior, una precuela, una historia paralela o algo completamente nuevo, pero no importa demasiado porque en cuanto empiezan a tronar los primeros temas de su soberbia banda sonora, todo esto se olvida.

Si no supiéramos que es imposible, diríamos que este juego consigue alterar nuestro estado mental mediante la fusión de su confusa narrativa, sus colores de neón y sus sonidos electrónicos que se mezclan de forma natural con los disparos y las vísceras desparramadas. Cuando juegas a Hotline Miami 2, solo existe el juego.

Esto dice mucho sobre nuestra obsesión con los gráficos: pese a que Dennaton Games no ha invertido demasiado en hacer mucho mejores los gráficos de Hotline Miami 2, la inmersión en el juego es total, y no importa que lo que tengamos delante sean enemigos pixelados y escenarios pequeños. The Order 1886 es menos emocionante en comparación.

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Más grande y mejor

Ahora bien, los escenarios y las misiones sí han ganado mucho en comparación con la primera parte, así como lo han hecho los diferentes personajes que manejamos. Hotline Miami 2 es mucho más grande, pues, con misiones de hasta cinco salas que se convierten, quizá, en un ejercicio menos ligero y más difícil, pero que se disfruta igual.

Sacar un S en una pantalla se convierte en algo mucho más complicado y premeditado, hay que ir con ganas, sabiéndose de memoria los patrones de los enemigos, tirando un poquito de suerte y sabiendo que cada personaje tiene sus trucos y sus defectos.

Y jugarse se juega igual: muriendo y repitiendo sin parar. Las puertas siguen funcionando tanto a tu favor como en tu contra y sigue habiendo errores tontos en el manejo y en la IA de los enemigos, pero siguen acertando entre los ojos y bien rápido como te descuides. En eso no ha cambiado.

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Aquí no sobra nadie

Sí, ahora más que las máscaras, lo que importa es a quién manejes. Ya no hay un protagonista único: ahora puedes elegir entre diferentes enmascarados con diferentes bonificaciones o armas para un soldado que no puede deshacerse de ellas y se queda sin balas o complementos (gafas, anillos) para un mafioso sediento de sangre.

Quizá lo más disfrutable es el grupo de los Fans, que van desde un loco que puede dar una voltereta por el suelo para esquivar balas hasta un dúo que van sierra mecánica y arma de fuego en mano y que se manejan a la vez pasando por otro personaje que no usa armas pero mata a puñetazos.

Puede que algunos echen de menos la variedad de mejoras que permitían las máscaras de la primera parte, pero tener tantos personajes tan diferenciados encaja muy bien con la narrativa de Hotline Miami 2 y hace más valioso el tiempo que pasamos acostumbrándonos a cada característica que los separa.

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No me he enterado de nada

Respecto a la narrativa y a su historia, porque en este caso hay que separarlas ambas, si no te enteras de qué puñetas ha pasado en Hotline Miami 2, tranquilo: no estás solo. Dennaton Games ya ha dicho que su objetivo es crear confusión con lo que cuentan, y vaya si lo hacen. Es más lioso aún que en su primera parte.

Por eso no le dedicaremos mucho espacio a lo que se cuenta en Hotline Miami 2 sino a lo que se representa: como historia de violencia, es horrible; pero como espejo de la misma, es realmente efectivo, y volver sobre tus pasos viendo los muertos que dejas detrás con cada nivel sigue siendo impactante.

Eso de "Te gusta hacer daño a la gente" – o "Do you like hurting other people?", por ser fieles a la cita original –, aunque se dice de forma patente durante el juego, es más bien un leitmotiv que se esparce por todo Hotline Miami 2 y que de vez en cuando nos asalta cuando hemos estallado los sesos al enésimo esbirro de turno.

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Violento, pero...

¿Es Hotline Miami 2 un juego violento? Posiblemente, más que Mortal Kombat X y también más grosero, pero eso no significa que su violencia no pueda tener un significado. Y aunque nos recreemos en ella, se pueden sacar muchas lecciones sobre nuestra naturaleza como jugador.

De nosotros depende, de hecho, no matar con uno de los personajes del plantel. Sí, hay un personaje que pega con el bate igual que los demás pero no acaba del todo con sus enemigos, y hasta puede quitarle la munición a las armas para ganar puntos.

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Una lección de diseño

Hotline Miami 2: Wrong Number, al final, es un gran juego porque todos sus elementos, su gráficos pixelados, su atronadora banda sonora, su historia confusa, su estética de neón y su actitud pasada de millas; todo esto está dirigido a hacerte sentir algo mientras juegas. No quiere contarte nada, quiere hacerte partícipe de su masacre.

Pocos videojuegos hacen que el tiempo pase más rápido, que todo lo que ocurre a tu alrededor se olvide o que tus pulsaciones se aceleren cuando llega la mejor parte de la canción que has escuchado ya una decena de veces porque has muerto y repetido una parte concreta de esa misión una veintena de veces.

Morir y repetir, al final, es la esencia de este juego junto con hacerte perder la cabeza y lanzarte de cabeza a matar