Para ser una saga que lleva tantos años recibiendo entregas una detrás de otras, Mario Party 10 no es un juego ni mucho menos malo, aunque le falta un trecho todavía para llegar a la excelencia que ha caracterizado a la franquicia en sus primeras entregas. Ni brillante ni malo, ni original ni repetitivo, pero mejor que los inmediatamente anteriores.

Claro que otra cosa es si realmente el principal objetivo del juego, desarrollado por Nd Cube, que es entretener en grupo sigue siendo suficiente, pues no siempre es posible reunir a varias personas para jugarlo y, menos aún, cuando te toca darle de manera intensiva para hacer un comentario.

Mario Party 10

Mario Party 10: adiós a mis amigos

Primero hablemos de mis primeros momentos de juego con la CPU. Realmente, la saga nunca ha destacado por hacer personajes precisamente inteligentes porque, bueno, es una manera de tirar recursos que se podrían invertir en otras cosas.

¿Para qué hacer buenos personajes si tan pronto son compañeros como enemigos y lo que tan pronto es beneficioso puede tornarse frustrante? Y sobre todo, ¿para qué hacer una CPU brillante si luego lo más seguro es que metas el Mario Party 10 en la consola para jugar borracho y/o con amigos?

Afortunadamente, como suele hacer Nintendo, conseguir mandos suficientes para tu grupo es fácil: puedes jugar con los de Wii. Y hacerles comprender cómo se juega a cada cosa no es siempre necesario porque, mira, que se jodan: así ganas tú por una vez. Mario Party 10, como el resto de juegos de la franquicia, no es compatible con la moral.

Mario Party 10

Mario vs Peach vs Yoshi vs Toad

Mario Party 10 gira en torno a tres modos de juegos principales. El tablero de toda la vida ya lo conocemos, aunque ahora los personajes se mueven todos juntos en un mismo vehículo y los beneficios o perjuicios de las casillas solo recaen sobre el que conduce en ese momento.

No es algo que agite demasiado la fórmula de la saga, pero es efectivo: todo el mundo está junto, nadie se atranca y no progresa y en general es más fácil mantener el pique que separando a quien sabe jugar y a quien no por un tablero lleno de movidas.

Otra cosa es el ritmo, que sigue siendo exactamente el mismo. Mario Party 10 cuenta con cinco tableros temáticos, con multitud de minijuegos que usan las gracietas de los mandos de Wii U y Wii y con miniestrellas que se van acumulando para declarar a un vencedor al final de la partida tras vencer a un jefe que da bonificadores de forma aleatoria.

Y sí, Bowser sigue fastidiando cada vez que se aburre y cada tablero tiene su 'gimmick' particular, por usar la palabra inglesa más precisa.

Mario Party 10

Amigos que se agreden

En lo que se refiere a los minijuegos, la verdad es que ninguno termina de volvernos locos. Hay muchos aciertos, especialmente cuando se apuesta por enfrentar a todos contra todos en lugar de creando alianzas, y no nos cabe la menor duda en que en esto, que es lo importante, Mario Party 10 es el mejor en muchos años.

Eso no significa, sin embargo, que jugando individualmente el juego no sea soporífero hasta decir basta. No pasa nada, pero cuando se compara con Smash Bros o Mario Kart, que tienen su componente multijugador tan presente como el individual, pues eso: se echa de menos poder jugar uno solo y divertirse igual.

Mario Party 10

Los otros modos

Tranquilos, que no nos hemos olvidado de los otros dos modos, aunque uno de ellos es algo mereamente anecdótico. Sí, nos referimos al modo que se desbloquea usando amiibo. Mario Party 10 sabe aprovechar las figuras de Nintendo lo suficiente, pero es una lástima que los tableros que se consiguen son siempre iguales, pero con estética diferente depenendiendo del personaje. Y no se merece mayor mención, en el fondo.

El otro modo, por fortuna, sí es una maravilla. Tiene a Bowser como protagonista y está pensado para potenciar el juego asimétrico con el GamePad como protagonista. No todos los minijuegos son acertados, pero las mecánicas para fastidiar a los demás y cómo juega el quinto jugador con el tablero de Mario Party 10 lo hacen bastante disfrutable.

Mario Party 10

¿Entonces merece la pena?

Para contestar a esta pregunta, lo que hay que preguntarse primero es si vas a jugar a menudo con amigos en tu casa. Si vas a tener reuniones de familia o de amigos cada semana o cada mes, no es mala idea hacerse con Mario Party 10 para tener algo que jugar en común y que no implique siempre a Mario Kart o a Smash Bros.

Ahora bien, teniendo ahí esos dos juegos, nosotros no nos planteamos jugar a Mario Party 10 primero, sino como alternativa al cansancio después de esos dos juegos. Este juego está pensado más como divertimento ocasional y como comodín que como alma de la fiesta, por mucho que su juego lo indique.

Y por mucho que haga gracia un rato, seguro que alguien acaba mosqueado por ir el primero y acabar el último en el último minijuego, y nadie quiere eso.