Metal Gear Solid V: The Phantom Pain es el trabajo en el que Kojima ha sabido volcar toda su evolución en lo que a jugabilidad se refiere. El jugador que Kojima reclama para su The Phantom Pain es uno inteligente, que quiere explorar con paciencia y construir él mismo la historia que se desarrolla en su juego. Avisamos que si vienes buscando un Metal Gear Solid tradicional te vas a llevar un buen susto.

Se acabaron las narraciones ancladas por una narrativa construida con cinemáticas, escenas de vídeo e infinitas conversaciones. Metal Gear Solid V eres tú encarnando a Big Boss e interactuando sin parar con un mundo abierto que crece, evoluciona y cambia contigo. Tú juegas al juego como quieres y este se adapta a ti.

Metal Gear Solid V

Kojima cambia su manera de narrar y la adapta al mundo abierto

Si abusas de infiltrarte de noche los soldados se equiparán con gafas de visión nocturna y si apuntas demasiado a la cabeza se pondrás cascos. Y lo mejor de todo es que este mundo abierto no deja nunca de ampliarse, sorprenderte y atraparte; porque si se ponen cascos tú puedes mandar a tus tropas a destrozar las fabricas que los producen. Like a boss.

Para lograr esto, Hideo Kojima ha llevado al máximo su pasión enfermiza por el detalle y por las posibilidades que pueden darle al jugador cada uno de ellos, sacudiéndose de encima todos los estigmas que le pusieron muchos tras su exceso de escenas no interactivos en Metal Gear Solid 4. Esto es otra cosa, y por haber sabido hacer algo radicalmente distinto, le aplaudimos.

Metal Gear Solid V

En Metal Gear Solid V las posibilidades de cada ítem se multiplican con respecto a otras entregas

De todos modos, también hay una cara amarga a este nuevo planteamiento: esto no es un Snake Eater ni un Metal Gear Solid de PSX, así que no encontrarás esa intensidad sin freno propia de ellos. Aquí la cosa es más calmada; al fin y al cabo has de tomarte tu tiempo para reconstruir tu ejército sin naciones y vengarte de los que te arrebataron el original, tu brazo y medio cuerpo de Miller.

Eso sí, el videojuego cuenta con un puñado de escenas durísimas, que te vuelven a recordar que este título trata sobre la guerra, la esclavitud, la sangre y la venganza, pero para llegar a ellas tendrás que echarle unas veinte horitas al juego. Así que lo dicho: jugad con calma.

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Metal Gear Solid V se toma su tiempo para mostrarte todo su potencial

Big Boss no es tan elocuente como en otros títulos, algo necesario para que el nuevo esquema de mundo abierto en el que la historia se le cuenta a él funcione al ritmo que debe. Si Big Boss se pusiera a replicar las conversaciones no cesarían nunca. A los que llegan a Metal Gear Solid V con miedo de que esto no sea un Metal Gear como se acostumbra, decirles que así es, pero es que este nuevo punto de partida lo sabe Kojima manejar a la perfección.

A los recién llegados a la franquicia también les favorece el planteamiento de Metal Gear Solid V, porque no se les agobiará con vídeos sobre temas que ni entienden ni les importa; aunque claro está, no conocer lo que significa la aparición de ciertos personajes le hace perder mucha intensidad a los momentos clave; pero para ello os leeis un par de guías de historia de Metal Gear antes de empezar y listos.

Valga esta introducción para decir que Metal Gear ha cambiado, pero que sigue siendo el mismo de siempre. Kojima destaca por retorcer sus propios planteamientos y entregar lo inesperado. Cuando en Metal Gear Solid 2 le pedimos a Snake nos dio a Raiden, cuando el 3 quisimos ver cómo seguía la trama de Sons of Liberty viajó al pasado con Big Boss para luego regresar con Snake y, finalmente, cambiar de nuevo todo su esquema narrativo para llegar a este The Phantom Pain.

Metal Gear Solid V

Escuchad todos los casetes de Metal Gear Solid V, hay mucha trama ahí

La trama de Metal Gear Solid V, de todos modos, se ha guardado con acierto tanto en conversaciones como en casetes que reproducir en nuestro walkman. Ahí se van relatando distintos sucesos grabados para los oídos de Big Boss que reproducir mientras jugamos. Igualmente, siempre estarán ahí los fundidos en negro con voces hablándonos en la total clandestinidad y secuencias duras y llenas de contenido, pero en menor medida; pocas al principio, muchas más adelante.

No se puede decir nada malo de esta decisión salvo que es diferente y osada. No se puede criticar porque ha construido un mundo abierto estructurado en misiones que sabe ser más interesante que el The Witcher 3, y eso parecía imposible a corto plazo. Metal Gear Solid V tiene como base la central Mother Base, donde trasladaremos todo aquello que encontremos durante nuestras internadas en las distintas localizaciones a las que vayamos, empezando por Afganistán.

La cosa va de cumplir misiones con dos objetivos: nutrirnos de recursos para volver a montar nuestro ejértico privado y otro, y más importante, que es saber más de Cipher para obtener nuestra venganza. Evidentemente, a medida que avancemos, veremos cómo ambos hilos argumentales se entrelazan; para llegar a esta conclusión toca realizar muchos encargos.

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Metal Gear Solid V recuerda a los de PSP por su estructura en misiones

En cuanto las misiones tenemos las principales y las secundarias. Al principio de la aventura será fácil diferenciar las de relleno de las importantes; pero este mundo abierto de Kojima es fascinante precisamente por saber llevarnos a unos momentos en lo que todo parece importar, en el que todo es trascendente y que tanto lo secundario como lo principal es fundamental.

Las secundarias de Metal Gear Solid V suelen consistir en cumplir objetivos concretos: ve allí y haz esto, encuentra a este especialista y reclútalo, cumple ciertos retos en la Mother Base, recupera a los soldados perdidos de la antigua Mother Base que están deambulando por ahí…

Metal Gear Solid V

Es necesario hacer muchas secundarias para llegar al final de Metal Gear Solid V

Repetimos la advertencia que hicimos al principio para los fans de los Metal Gear Solid tradicionales: dadle tiempo a esta nueva estructura. En serio, al principio parece hasta vulgar hacer misiones secundarias tontas en un Metal Gear, hasta que deja de serlo. Las misiones principales de Metal Gear Solid V, sin embargo, son las más divertidas porque hacen avanzar la historia; aunque ojo, que las secundarias a veces deciden volverse principales y contarnos datos muy interesantes y sorprender.

En lo jugable nos encontramos con lo ya visto en Ground Zeroes; pero claro, con una cantidad tremenda de gadgets para superar cualquier situación. Para fabricarlos tendremos que inspeccionar cada área enemiga, buscar recursos minerales, biológicos y de otros tipos para trasladarlos a la base, así como cabras, osos, tanques, torretas, contenedores y soldados. ¿Y cómo llevamos toda esa carga a nuestra Mother Base? Pues con el sistema Fulton.

Esto del Fulton lo vimos ya en Peace Walker y lo de reclutar en los Portable Ops (si no habéis jugado a estos, no los desprecieis que son maravillosos). Consiste en unos globos aerostáticos que enganchamos a todo lo que nos queremos llevar para lanzarlo al aire y que sea recogida por nuestras tropas aéreas. Kojima ha conseguido que usarlo sea coherente con el mundo de Metal Gear Solid V, y esa es su gran virtud: muchas locuras, pero todas creíbles, incluso las más extrañas.

Metal Gear Solid V

Disfrutaréis robando de todo en las bases enemigas de Metal Gear Solid V

El sistema Fulton, como cada ítem que nos llevamos de equipamiento, tendremos que ir mejorándolo. Para potenciar nuestro equipo necesitaremos tropas para asignar a cada puesto, materiales, PMB(algo así como dinero del juego) y un nivel determinado de cada sección como I+D; pero cuidado, que el enemigo, como dijimos al principio del análisis también mejora sus equipos en función de cómo juguemos, para detener nuestras tácticas habituales. Es así cómo se da forma a un toma y daca sensacional entre nosotros y el enemigo para infiltrarnos y que no nos pillen.

Si en lo jugable, en la historia que presenta y en su mundo abierto Metal Gear Solid V responde bien, en lo técnico aún mejor. El videojuego tiene un estilazo sorprendente, la recreación de cada personaje, de cada escenario y de cada detalle os hará alucinar.

Metal Gear Solid V

Metal Gear Solid V tiene un apartado gráfico brutal

Los personajes se mueven, reaccionan, atacan y contraatacan de modos muy creíbles y a una fluidez que suele mantenerse estable (hemos probado la versión de PS4) todo el tiempo. A destacar lo bien recreados que están los efectos climáticos que además cambian por completo cómo afrontar la acción en el momento que suceden; por ejemplo, no se ve nada en una tormenta de arena a no ser que te pongas las gafas termales.

De Metal Gear Solid V solo podemos decir que os lo compréis tanto si llegáis nuevos a la saga como si sois ya perros viejos en ella. Si buscabais un motivo para dar el salto a la siguiente generación, adelante. E FOX Engine, el motor del juego, es escalable, dando resultados más o menos aceptables en consolas de la pasada generación, pero en serio, jugadlo en PS4, PC o Xbox One.

Metal Gear Solid V

Conclusión: cómprate Metal Gear Solid V.

A Metal Gear Solid V solo podemos ponerle de pegas que la traducción al español es pésima y que a la trama le cuesta arrancar. Al principio las misiones secundarias se hacen un poco pesadas; no por ellas mismas sino por no haber asimilado todavía cómo repartir la ejecución de esas con las principales.

Pero todo esto son detalles insignificantes. Metal Gear ha cambiado pero sigue siendo el mismo de siempre. Si amas este medio y amas a Kojima (que viene siendo lo mismo) hazte con Metal Gear Solid V: The Phantom Pain y disfruta.