Minecraft ha arrasado allí por donde ha pasado. Su rollo de haz lo que te dé la real gana, apañátelas, construye, pelea, protégete o vaga por ahí han definido a una generación de jugadores. Quién nos iba a decir que un videojuego sin un objetivo claro iba a llegar a donde ha llegado este.

La manera de saber si un videojuego se ha convertido en un fenómeno social no es atendiendo a las ventas, ni a la cantidad de artículos que ha generado; no, el modo de conocer si un videojuego ha sido algo más que eso es si ha saltado al resto de medios. Y Minecraft lo ha logrado. Desde South Park a ochocientas referencias en series y películas, Minecraft lo ha hecho.

Minecraft es un título que tanto peceros como consoleros tienen que jugar

Minecraft

Ha hecho entender la importancia del fenómeno de creador indie y ha puesto sobre la mesa una propuesta interesante en un formato que solo el videojuego puede acoger; sin guión, sin guías; en el que solo la mente del jugador es el objetivo. Hay que darle placer y construir.

Y eso es Minecraft: escarba en el suelo, móntate un horno, hazte un refugio titánico, construye la estrella de la muerte. Sé tú mismo y vuélvete loco. La fórmula de Minecraft tiene esa magia, esa capacidad de ser un juego de largo recorrido a la vez que también uno para echar una partidita. Es una obra que genera wikis, reuniones entre hordas de fanes y que, sinceramente, te descubre nuevas vías del videojuego que no pensabas que existían.

La imaginación es el hilo narrativo del juego de Mojang

Minecraft

Porque Minecraft, su narrativa, se genera absolutamente a través de interacciones que crean tu propio relato. Es lo más parecido a eso de que una mariposa mueve sus alas en España y en Japón hacen un JRPG bueno, y sentir eso en el juego hace que Minecraft sea uno de los títulos más interesantes de los últimos diez años.

Su llegada a PS4 se hace sin mucha novedad. No hay texturas en HD, no hay cosas que sorprendan, pero sí un interfaz cómodo que funciona bien. Por supuesto, no tiene la agilidad de un ratón, pero como vimos también al probar Final Fantasy XIV, se puede hacer un buen port a consolas que no desmerezca en el terreno de lo jugable. En lo que sí se nota el cambio generacional es que ahora hablamos de un título que se mueve a 60 fps, ganando en fluidez

Eso sí, la versión de PS4 no aporta nada más que llegar a ella

Minecraft

Por supuesto, está todo el contenido ya viso en PS3 y Xbox 360: la dimensión The End, una store con más texturas, el modo creación y el multijugador en su modelo de pantalla dividida como online. También un esfuerzo especial por hacer el juego más accesible, con ayudas, tutoriales y guías que, sinceramente, se agradecen. Cuando se llega a Minecraft por primera vez todo es demasiado nuevo, complejo y confuso. Luego te pones a currar y ya te vas acostumbrado, menos mal.

Minecraft llega así a PS4 manteniendo toda su esencia, siendo más amigable para los recién llegados y convirtiéndose en un fantástico juego dentro del catálogo de la sobremesa de Sony. De todos modos, la versión de ordenador cuenta con algo con lo que no tendrá la PS4: los mods, y en un título de creación, se nota su ausencia.

Seguimos comprobando que con mando Minecraft se deja querer

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Aún así, el videojuego sigue siendo sólido, inspirador y tan mágico como desconcertante. Minecraft es un título que se recordará y ya ha influenciado a toda una generación. El pixel nunca muere, pequeños.