The Stanley Parable Análisis

    Stanley es el personaje de un juego, aunque él no lo sabe. Ahora mismo no está escuchando esto que tú estás leyendo, pero tanto tú como yo le estamos observando, viendo qué hace, esperando su reacción. Aunque en realidad, no hay tal reacción. Bueno, mejor te lo explicamos en nuestro análisis.

    The Stanley Parable es una de esas extrañas maravillas que nos regala el mundo del videojuego cada unos cuantos años, una que nos hace replantearnos las fundaciones mismas del medio y que nos hace pensar, además de entretenernos. Porque esa es la función de un juego: entretener.

    The Stanley Parable

    Conseguir reflexiones y cualquier otro tipo de reacción partiendo de esa base es un ejercicio magnífico que, de hecho, este juego consigue como pocos, porque The Stanley Parable es un juego en el que reflexionas mientras te diviertes.

    Stanley trabaja mucho

    Es curioso que, aún así, muchos lo acusen de no ser un juego, de ser un simulador de andar con una voz en off. Está claro que no todo el mundo lo ha entendido. Hay gente que tampoco entiende El Padrino, qué le vamos a hacer. Pero intentemos explicar el juego: Stanley, el protagonista, es el hombre más típico del mundo: blanco, en torno a los treinta años y con un trabajo de oficina al que va trajeado.

    Cu-cú Stanley!

    En su mundo, todo funciona y va bien, o eso intuimos nosotros, porque cogemos su aventura in media res. Nuestra relación con Stanley empieza en el momento en el que deja de recibir órdenes, en el que no sabe qué hacer, en el que tiene libertad para decidir. Ya veis que el juego empieza fuerte, planteando una reflexión directa de algo tan típico del videojuego como la libertad de elección de nuestro personaje y de nosotros mismos.

    Stanley no está solo

    Lo dirige un narrador ausente a través de los pasillos y con unos diálogos tan ingeniosos como tajantes, dejando claro que otro fuerte del juego es su guión y la voz que lo lleva, elegante pero muy cómica a la vez. Ambos elementos, voz y diálogos están a la altura de los mejores momentos de GLaDOS y Wheatley en Portal 2. Es una narración tan buena como para darnos cuenta al poco de empezar a movernos de que hay algo poco de fiar en él.

    The Stanley Parable

    El narrador se limita a contar lo que hace Stanley, pero adelantándose lo suficiente a sus acciones para poder llevarle la contraria: el narrador dice “Stanley entró por la puerta izquierda”, pero tú entras por la derecha. Existe una satisfacción muy curiosa en desafiar al juego pese a que este sepa que puedes desafiarlo, pese a que te da esa opción. Y ahí reside lo mejor del juego: en darte cuenta de que no te guía, pero te guía, en que te rebelas contra él pese a que eso es imposible, como un niño pequeño que desafía a sus padres.

    Stanley es un cabezota

    Como en Matriz, la elección es el problema, sobre todo si parece tan simplista como pasar por una puerta o por otra, ir por un camino o por el contrario, escuchar lo que dice el narrador o no fiarse de él. ¿Qué motivos hay para desconfiar de él? Ninguno, pero lo hacemos. Realmente hay mucho de filosófico en este juego, y eso que es solo un juego de andar por unas extrañas oficinas.

    The Stanley Parable

    The Stanley Parable examina toda una compleja escuela filosófica y ejemplifica como nadie lo complicado del libre albedrío y de la autodeterminación del hombre, de cómo podemos crear nuestros destinos o dejarnos llevar por él. Resulta imposible contar mucho más sobre este jugeo porque realmente hay que ir experimentando cada elección y cómo te sientes ante cada situación.

    Stanley se ha perdido

    Galacti Cafe consigue de algún modo una estructura narrativa superior. La historia existe como una teleraña de posibilidades, cada una con un sentido y que esconden muchos finales. Incluso cuando The Stanley Parable se enfanga con sus propios conceptos y resulta difícil entenderlo, es capaz de seguir adelante y de generar una reflexión al jugador.

    Stanley con cara de confusión

    The Stanley Parable también convierte lo mundano y cínico en algo interesante y provocativo, y explora la idea de elección y significado en un universo frío e indiferente y exige una posterior reflexión una vez concluido. Pocos juegos abordan su mensaje con tanta confianza.

    Como Gone Home, The Stanley Parable tiene una mecánica minimalista que expande hasta el infinito su potencial narrativo. Y es divertido experimentar todo eso.

    9

    Pros y contras

    • Es tremendamente cómico
    • Su sencillez esconde una gran profundidad
    • Muchos dirían que es corto y caro
    • Que no te vayan este tipo de juegos

    The Stanley Parable

    Verkijgbaar vanaf 17 october 2013

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