Hay muy pocos videojuegos que intenten transmitir un mensaje profundo y perturbador para el jugador, porque nos guste o no, esto sigue diendo un medio pensado para el ocio y entretener a la gente, no siempre para hacerla pensar. Por eso quizá nos gusta tanto este trabajo de Croteam: The Talos Principle.

Su nombre, “el principio de Talos”, ya debería avisar un poco por dónde van los tiros, pero es imposible prever por dónde van a ir los tiros incluso bien metido en sus puzles y sus pantallas llenas de esculturas clásicas y referencias a autores y filósofos clásicos mezclados con el mundo digital y científico.

The Talos Principle

Ante todo, The Talos Principle es un juego de puzles

Apenas arrancas a jugar, The Talos Principle te explica maravillosamente las nociones de su jugabilidad: hay un puzle, tienes que resolverlo abriendo paneles con diferentes objetos (torretas, interruptores láser, botones) y tienes que conseguir esa pieza que parece sacada del Tetris para desbloquear más puzles.

A eso se limita la jugabilidad. Aunque hablar de 'límites' en este juego es algo complicado y que exigiría un post completo, entender cómo se juega es muy sencillo. Resolver todos los puzles lógicos, a cada cual más enrevesado, que incluye más objetos por nivel y que juegan no solo con el espacio sino la lógica detrás de cada escenario, eso ya es más difícil.

Sin embargo, por mucho que cueste, solucionar un puzle es siempre un alivio, es gratificante. La frustración que produce The Talos Principle nace de nuestra incapacidad para ver las cosas que nos pone delante, no de que el juego las exponga mal. De ahí que nos recuerde tanto, y para bien, a Portal

The Talos Principle

Pero también tiene una historia

La mención a Portal, que repetiremos unas cuantas veces más en este texto, no es casual, pues tras todos los puzles, hay algo detrás. Este algo tendréis que descubrirlo vosotros, pero desde un primer momento, The Talos Principle deja clarito que no todo es lo que parece.

La primera manera de hacerlo es con su omnisciente voz, Elohim, que es la palabra hebrea para Dios y que funciona un poco como el Narrador de The Stanley Parable, juego con el que también podríamos comparar a The Talos Principle.

Esta voz es el síntoma más claro de que hay algo detrás de los puzles, pero las distorsiones del escenario son otro punto a tener en cuenta. O que tu protagonista es un robot. O que, si investigas bien por los escenarios, encuentras cosas que no encajan del todo con lo que escuchas por la voz o descubres por los terminales esparcidos por los niveles.

Estos ordenadores son fundamentales para conocer todo el fondo filosófico y gran parte del trasfondo narrativo del juego, pero son por desgracia sus momentos más pesados y menos agradables. Ahora bien, al menos es completamente opcional y puedes pasarte el juego, y divertirte, que es lo más importante, sin pararte a leer nada de ello.

The Talos Principle

Y funciona sin ella, pero no tan bien

No leer estos documentos y no pararte a pensar en las respuestas que The Talos Principle te pide para ciertas preguntas es un gran error, porque no disfrutarás a todos los niveles del trabajo de Croteam, que se ha hecho con el guionista de The Swapper para dejarnos a todos con el culo torcido.

Por esta razón, The Talos Principle nos gusta tanto. Suena irónico, pero está tan bien construido que lo puede disfrutar tanto quien va a saco con los puzles y se aburre con el contexto como quien entiendo de veras lo que pasa tras todo estos puzles y quiere no solo resolver los puzles sino también desafiar al juego con su historia.

The Talos Principle

Portal + Platón = The Talos Principle

En resumen, The Talos Principle es un juego que disfrutará un auténtico gamer, entendiendo el palabro de las narices como se entiende cinéfilo, como una persona que se ve una película al día y lee crítica e incluso la escribe. Si entiendes lo que es un videojuego y por qué deben contar las historisa de otra manera, lo adorarás.

Ahora bien, te divertirás incluso si no estás dispuesto a poner de tu parte para comprender, o intentarlo al menos, porque no es precisamente fácil entender The Talos Principle. Y lo harás porque ocurre como en Portal: la historia está ahí, y es genial, pero los puzles son tan buenos que podrían exisitir aún sin ella.

Si te gusta Portal, compra The Talos Principle. Si te gusta The Swapper, lo mismo. Y si aún recuerdas algo de la filosofía que diste en el instituto y que tanto abrió tu mente, también.