No hace falta ser un genio para identificar, casi a primera vista, las dos referencias que hacen de Titan Souls el juego que es. Este título nacido de una Game Jam y desarrollado por tres adolescentes muy influenciables ha ganado bastante notoriedad por mezclar principios de Shadow of the Colossus y la saga Souls sin cortarse un pelo.

Un solo vistazo a sus paisajes pixelados, su protagonista de 10x10 píxeles armado solo con una flecha en su arco y una esquiva más o menos efectiva y sus enemigos evidencian que este juego indie no pretende ser original, sino mezclar unas sensaciones que hemos vivido por separado anteriormente con un particular revival del mito de David y Goliat.

Titan Souls

Titan Souls no esconde sus dos grandes influencias

Así pues, como Shadow of the Colossus, tenemos un protagonista que parece diminuto si se compara con los escenarios, la distancia de la cámara o los enemigos que abate con su particular estilo. Y decimos parece porque la flecha con la que peleamos hace un daño equivalente al de los golpes de nuestros enemigos.

Es una flecha muy eficiente, si lo pensáis, no solo por esto que comentamos sino porque también regresa a su carcaj sin rechistar y haciendo daño por el camino, si es que el jefe de turno se pone en medio. Puede que Wander no tuviera una flecha tan única en su poder, pero como él, lo único que tenemos que enfrentar en Titan Souls son enemigos grandes, ni un solo minion.

Ya sea un gigante que aporrea el suelo, una planta carnívora que gira sobre sí misma o un bicho que lanza rayos láser, el principio jugable es siempre el mismo: ¿ves ese punto destacado en el enemigo? Apunta y dispara. Y entre gran enemigo y gran enemigo, paisaje, soledad y algunos sentimientos de esos que los videojuegos ahora producen.

Titan Souls

La flecha más eficiente de la historia

Como la obra de Fumito Ueda, aquí no hay nada que distraiga de los grandes paisajes del juego ni de sus jefes finales: ni objetos secundarios, ni loot, ni nada. ¿Dónde queda entonces la porción de juego que pertenece a la saga Souls? En cómo el combate se plantea como un amalgama de esquivas, de persistencia y de encontrar el momento adecuado.

Los jefes de Titan Souls solo despiertan ante tu presencia y están programados para perseguirte hasta las últimas conscuencias, por lo cual tu objetivo acaba siendo el mismo, solo que ejecutado mediante esquivas y disparando la flecha en el momento apropiado o haciendo que vuelva con mucha mala leche, que esto también es importante.

El estudio de cada batalla, mientras ocurre y justo tras morir, es fundamental para superar Titan Souls. A tus enemigos no les temblará la mano al matarte y hacerte repetir el combate, pero como no pierdes objetos ni almas ni nada, la lección que aprendes es mucho más liviana que en un Souls.

Titan Souls

Una muerte sin carisma

Esto no significa que no haya una tensión abrumadora en cada combate de Titan Souls. Solo es posible disparar la flecha o hacer que vuela cuando estamos quietos, por lo que la indefensión está ahí en el momento en el que más necesitamos estar seguros de nosotros mismos.

Asegurar un disparo en los pocos instantes que tienes no solo para dañar al enemigo sino para que este no te reviente de un solo sopapo es un proceso muy complejo y emocional, todo lo contrario que la victoria. Cuando consigues que la flecha impacte dónde y cuando quieres, se acabó.

No hay celebración ni gloria ni recompensa: solo has matado a un monstruo. Por simple que parezca, conseguir acertar es todo un reto en sí mismo, por lo que matar de un flechazo parece una recomensa más que justa y adecuada, además de que te pone a la misma altura que estos seres pese a ser algo diminuto.

Titan Souls

Una victoria que sabe a poco

Es probable que este punto sea el más decepcionante de Titan Souls junto con su duración. Arrebatarte el sentimiento de victoria, sea de inyección de energía, como en los Souls; o de absoluta tristeza, como en Shadow of the Colossus; es todo un fallo de diseño. ¿Que intentan transmitir algo con ello? Desde luego, pero no funciona como debería.

Y por desgracia, es un fallo que se amplía bastante a medida que matas monstruos. Ser letal con un golpe hace que los últimos enemigos no dejen apenas oportunidades para atacar porque son muy agresivos, hasta el punto de que resulta imposible aprender cuál es el mejor método para matarlos.

Por eso, al final, Titan Souls termina siendo un Boss Rush que se vuelve demasiado difícil, injusto y frustrante a medida que avanzas. Y a diferencia de sus inspiradores, las sensaciones al cazar a esos seres enormes y mitológicos no son tan profundas ni te acompañan el tiempo suficiente.

Titan Souls promueve las victorias vacías y rápidas tras muchas derrotas indignantes. Es una lástima que en el único punto en el que el juego se separa de su inspiración sea donde más mete la pata y donde se estropea por completo.