Metal Gear Solid V: The Phantom Pain

    Snake, más concretamente Big Boss, y más concretamente aún, Venom Snake; se ha pasado nueve años en coma, ha perdido un brazo y quiere vengarse de aquellos que acabaron con su ejército sin fronteras.

    Snake ha vuelto. En realidad, volvió hace unos meses con Metal Gear Solid V: Ground Zeroes, pero eso era solo un aperitivo de lo que estaba por llegar. The Phantom Pain coge todo lo bueno de la 'demo' lanzada por Konami y lo lleva a un mundo enorme y vivo donde ser descubierto es el mayor de los errores y donde una cabra puede ser la mejor mascota de un ejército de mercenarios.

    Hideo Kojima parece haber dado un vuelco a sus habituales estándares narrativos y, lejos de abusar de la cinemática, The Phantom Pain nos pareció el Metal Gear más consciente de sus cualidades y de lo que más gusta a su público: poder moverse libremente y manejar a esos enemigos despistados a su antojo. Todo eso y mucho más lleva a una pregunta: ¿es este el Metal Gear Solid definitivo?

    The Phantom Pain es el Metal Gear Solid definitivo

    Pues eso. Han pasado nueve años desde la última misión de Snake, que parecía tan sencilla como entrar en una cárcel y liberar a un par de rehenes por todos conocidos como son Chico y Paz (quienes no jugaran a Metal Gear Solid: Peace Walker están a tiempo) pero que se tornó infernal cuando una fuerza enemiga asaltó la base en ultramar de Snake y lo dejó postrado en una cama y en coma.

    Una vez ha despertado, se valdrá de sus fieles soldados y de aliados como Kaz Miller, siempre a su lado desde hace años; y de viejos conocidos como Revolver Ocelot, que aún no sabemos muy bien qué papel juega en The Phantom Pain pero ya estamos desconfiando de él. Hay nuevos personajes, como Quiet u otros muchos que aún están por describir o nombrar, pero la cosa pinta bien.

    Snake, el de siempre

    En la media hora que pudimos ver a Snake en acción, le vimos hacer cosas que ya nos esperamos de él y otras más inesperadas. Lo normal en Snake es ir marcando enemigos, acercándose sigilosamente a ellos a gatas, arrastrándose o distrayéndolos con objetos de todo tipo para luego poder atacarles y sacarles información sobre su misión.

    Hay que decir que todo esto se hace mejor que nunca y que el acabado gráfico ayuda mucho a la hora de creerse el juego, si bien es cierto que sigue habiendo cosas inverosímiles o simplemente tontas, como que Snake chasqueé su nueva muñeca robótica para atraer enemigos o la ya mítica caja de cartón para ocultarse (que en esta nueva entrega tiene un montón de funciones diferentes).

    Todo en el movimiento de Snake, en cómo escala paredes, cómo abate enemigos y cómo se relaciona con el entorno es tremendamente satisfactorio hasta el punto de hipnotizar.

    Snake, el secuestrador

    Las cosas nuevas que hace Snake también le sientan como anillo al dedo y añaden un capa de profundidad extra al juego. La necesidad de reclutar soldados y de conseguir armamento, vehículos y toda clase de ayuda del terreno de batalla hace de Snake un ladrón de guante blanco, aunque hay que decir que hace falta algo de suspensión de incredulidad para creer que los enemigos no ven el sistema Fulton.

    Este sistema ya aparecía en Peace Walker (de nuevo, quien no lo haya jugado, a por él) y servía para exactamente lo mismo: reclutar gente. Estos nuevos soldados se gestionarán de nuevo desde la base de operaciónes del ejército de Snake y es una especie de metajuego que, en esta nueva entrega, ha sido todavía más ampliado, con la posibilidad de ser invadido y tener que defenderlo.

    Por eso, aunque este sigue siendo un juego de infiltración y de cumplir misiones, ahora también será necesario estar al tanto de qué tanque puede ser útil, qué soldado parece poderoso y qué prisioneros hay por el terreno que pueden alistarse al ejército.

    The Phantom Pain es el segundo origen de Big Boss

    Con todo lo visto hasta el momento, quedan bien claras dos cosas: Metal Gear Solid V: The Phantom Pain sabe adaptar la fórmula de la saga al mundo abierto y añade más capas de juego que le sientan tan bien como los nuevos gráficos o la historia más seria y oscura (que no está exenta de momentos cómicos, ojo); y además parece enlazar perfectamente con el Big Boss del futuro.

    Hablamos del Big Boss que cae a manos de Solid Snake, de ese hombre que todos hemos conocido como un héroe pero que parece estarse convirtiendo poco a poco en un demonio, como él mismo afirma. Si hay hype por esta 'quinta' entrega es, precisamente, porque todo está apuntando en esa dirección y hay muchas ganas de saber qué va a pasar con él.

    Metal Gear Solid V: The Phantom Pain

    Verkijgbaar vanaf 1 september 2015

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